CAPÍTULO 82
— Se ha ido —dijo él, con la voz un tono más grave de lo habitual.
— He archivado su solicitud preliminar en la carpeta de clientes en espera, doctor de la Torre —respondió Catarina, sin apartar la vista de la pantalla, usando su mejor tono robótico y corporativo— Si necesita que agende una cita formal para la señorita Montenegro la próxima semana, solo tiene que decírmelo.
Sebastián cerró los ojos por una fracción de segundo, invocando una paciencia que no sabía que poseía.
— Deja