CAPÍTULO 84
Había besado a Sebastián de la Torre. O, para ser más exactos, él la había besado a ella, rompiendo todas sus reglas de eficiencia y control en un solo movimiento impulsivo. Y luego, ella le había lanzado un desafío directo al cerrar su puerta.
Catarina tomó su bolso, respiró hondo para calmar el aleteo de mariposas en su estómago y giró el pomo de la puerta del 7A.
Al abrir, no tuvo que esperar ni mirar hacia el ascensor. Sebastián ya estaba allí, esperándola afuera.
Estaba apoyado