CAPÍTULO 20
Catarina se recogió el cabello en una coleta baja y tirante, tal como Sebastián le había sugerido. Se aplicó un labial nude, discreto pero firme. Respiró hondo. El corazón le martilleaba contra las costillas, una batería de nervios que amenazaba con deshacer su compostura, pero recordó la voz de él en el restaurante: "La armadura. El silencio. La cara de póker".
Bajó al vestíbulo. Sebastián la esperaba en el coche, con el motor en marcha. Al verla salir del edificio y caminar hacia