CAPÍTULO 21
La salida del Centro de Mediación Laboral había sido, en términos técnicos, una victoria. Sebastián lo había llamado una declaración de guerra exitosa.
Una vez en el coche, el silencio se había instalado entre ellos. Sebastián conducía con la mandíbula tensa, sus manos apretando el volante de cuero con más fuerza de la necesaria.
— No tienes cabeza para volver a la oficina —dijo él de repente, rompiendo la quietud cuando se detuvieron en un semáforo en rojo. No la miró; sus ojos se