CAPÍTULO 19
— Tengo hambre —anunció él, consultando su reloj de pulsera—. Y tú necesitas proteínas si quieres que tu cerebro procese la siguiente fase del entrenamiento.
— ¿Entrenamiento? —Catarina se ajustó el bolso al hombro, tratando de seguirle el ritmo—. Sebastián, acabamos de gastar una fortuna. Mi cerebro lo único que procesa ahora mismo es la culpa financiera y el olor a ropa nueva.
— Vamos a cenar ahí. Es tranquilo, la iluminación es baja y el risotto es lo suficientemente bueno como p