Salí de la ducha del baño del hotel y cuando miré hacia los sofás principales de la habitación vi sentado a Gael y a Mika. Negué con la cabeza y sonreí en dirección a ellos.
—¿Me dan oportunidad de vestirme o quieren ver a mi muchacho? —reí señalando mi entrepierna.
—Vístete cerdo infeliz —espetó Mika con amargura.
—Ves Gael, debes dejar de hacer estas cosas, aparecerte en todos lados, no voy a creer que confías en mí —dije en tono de víctima.
Sabía que estaba allí porque fui un jodido dios de l