Dos meses después.
El día que no decían el sexo del bebe estaba dos veces emocionada, una porque sabría el sexo de la criatura y dos porque vería a Gael, Eitor lo convenció de vernos en un apartamento de su propiedad para compartir la noticia con él. Eitor no estaba de acuerdo, fue idea mía, extrañaba a Gael y quería verlo, me sometía a la tortura de no verlo, no hablarle con el asunto de mi seguridad como excusa. Eitor y yo compartíamos la cama, la habitación, los secretos, lo veía y no podía c