Un año después.
Juan Pablo corrió detrás de Amelia y entre los dos arruinaron la decoración, en pocas horas llegarían los invitados y las decoradoras estaban a punto de renunciar; Juan Pablo era travieso, pero Amelia salió a su madre, pura maldad como Olivia. ¿Cómo esos dos chiquillos de un año podían causar tanto desastre y con tanta saña?
—Amor, ¿Qué haces? Encierra a los niños—gritó Jelena.
—¿Yo? ¿Y las niñeras? ¡Para lo que quedé!, puede que guarde a Juan Pablo, pero la pequeña diabla de Oli