Tres hijos.
Me encontraba sentada en las piernas de Damon, intentando concentrarme en el trabajo en mi computadora portátil mientras él me distraía con besos suaves en el cuello. La luz del sol filtraba a través de las cortinas, bañando la sala en una calidez tranquilizadora que contrastaba con el bullicio juguetón de nuestras hijas y Diego.
Debido a que los niños no tenían clases yo decidí tomarme el día libre y trabajar desde la oficina, pero mi esposo me imito y también se tomó el día libre. Desde que