Maxon Chrysler
En este instante, estoy observando a Luz Marina. Cuando creí que era suficiente su castigo, ordené a mis hombres que le quitaran las esposas y la cargué en brazos hasta llegar a mi habitación.
Me percaté de que ella está ardiendo en fiebre, por eso procedí a desnudarla y sumergirla en la tina con agua tibia. También ordené a los sirvientes que le preparen la cena y le suministren medicamentos para que se sienta mejor.
—Ella debe estar fuerte y sana para el viaje de mañana, será