Damon Chrysler
Cuando me desperté, la luz del amanecer se filtraba suavemente por las cortinas, iluminando la habitación con un resplandor cálido. A mi lado, envuelta en las sábanas, estaba ella, completamente desnuda. Su cabello rojo caía en cascada sobre la almohada, y su espalda descubierta se veía serena y hermosa. Mi mujer era un sueño hecho realidad, una visión de perfección que había extrañado más de lo que podía expresar.
Observándola dormir, me sentí abrumado por una oleada de a