El broche de Luzma.
Luz Marina Hoffmann
—¿Está bien, señora? No deja de temblar —me pregunta una de las sirvientas encargadas de atenderme. Ella también se encarga de cuidar a mi bebé. Es una anciana y se ve buena persona.
—Estoy perfecta. ¿No has visto un broche en forma de mariposa?— Pregunté
—Claro, lo dejó en la tina. Al niño Nicolás no le gusta la mamila, no puedo lograr que la tome.— Comenta preocupada.
—Su nombre es Raúl y yo me encargo de él. Usted vaya a buscar mi broche.— Le indique
—Sí, señora —ella