— Bueno, yo… — David tragó grueso. — Cuando éramos jóvenes y estábamos en la universidad, yo… Siempre te observaba, siempre deseaba estar cerca de ti… Luego nos hicimos amigos y me sentía tan feliz, pero después…
David recordó aquella conversación que escuchó entre Mari y su padre, cuando Máximo le advertía a su hija que tuviera cuidado con los aprovechados por su apellido y su estatus.
— Yo… Nunca me atreví a decírtelo… Siempre me sentí algo atrapado por mi timidez… Tú eres tan hermosa, int