David llevaba horas entre los impetuosos rayos del sol a las afuera del edificio donde Kelly trabajaba, aún con el aire acondicionado encendido y los cristales ahumados, el calor era sofocante, pero él no pensaba rendirse.
Él no estaba allí por curiosidad ni por simple entretenimiento, estaba allí por Mari, cada esfuerzo de intimidación de Kelly contra Mari, había encendido en David un fuego de protección que él no podía ignorar.
Menos cuando su sexto sentido le decía que ya estaba cerca y qu