Gema se detuvo frente a la habitación de Pavel. Aunque había visitado ese cuarto muchas veces a lo largo de ese mes, un familiar escalofrío de nerviosismo recorrió su espina dorsal. Cada encuentro con él era como acercarse a una fiera impredecible. Sabía demasiado bien cuán intimidante podía ser Pavel.
Respiró hondo, buscando serenar el leve temblor de sus manos. "Afortunadamente, hoy es el día que te dan de alta y el final de esta farsa. Pronto recupere mi vida, lejos de tu abrumadora personal