Lena caminaba desesperada entre los árboles, arrastrando hojas secas que crujían bajo sus pies. A lo lejos, distinguió la figura de Donato. Se quedó inmóvil, siguiendo la trayectoria de su mirada. Algo se tensó en su rostro, y un pensamiento atravieso su mente: "¿Qué tanto mira hacia esa dirección?"
Cuando vio que Donato retrocedía y se dirigía hacia un claro, Lena supo que se iba. No lo dudó: avanzó hacia el camino que él había observado. Era un sendero poco transitado, donde la vegetación crec