Capítulo 12

Antonella.

Cuando salí del supermercado, caminé hacia donde pudiera agarrar un taxi. Pero a lo lejos vi una figura conocida. Era ella: mi hermana. Me vio y se acercó con paso apurado.

—¡Antonella! —dijo, mirándome de pies a cabeza—. ¡Wow! Ya se te nota un poco la panza, no lo puedo creer.

—¿Qué quieres? —le dije seca.

—Nada… solo te estoy saludando.

—Ok, haz como que no me conoces.

—¡Vaya, pero qué odiosa eres! Pensé que ibas a estar mendigando en la calle.

—Pues resulta que no. Soy una mujer que trabaja.

—¿Quieres que les diga algo a nuestros padres?

—Absolutamente nada. Actúo como actuaron ustedes: no me conocen, yo no los conozco.

—¿En serio vas a portarte así? ¿Dónde vives? ¿Estás con el padre de tu bebé?

—Eso a ti no te importa.

—No puedo creer que me hables así. —Me miró de nuevo y bajó la vista a las bolsas—. Veo que estás de compras. ¿Por qué no me das algo?

—Trabaja y consíguetelo —le solté molesta.

Ella me agarró del brazo.

—¡Suéltame!

—¿Así tratas a tu hermana menor?

—Así s
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