Capítulo 30

Al llegar a la mansión, el chofer se encargó de bajar las compras mientras yo entraba al salón. Apenas crucé la puerta, mi hija vino corriendo hacia mí con pasos apresurados, y la alcé entre mis brazos con una sonrisa. Su carita se iluminó al ver el peluche de Stitch que traía conmigo.

—Dime, cariño, ¿te gusta el regalo que te trajo papá?

Ella asintió con entusiasmo, abrazando fuerte al muñeco. Subimos juntos a la habitación de Antonella. Ella estaba sentada en su escritorio, concentrada, pero
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP