Dante
No pude evitar arquear una ceja cuando la vi. Esta chica… ¿como demonio entro a trabajar aqui? Y lo peor, que se notaba claramente que esta embarazada. Su vientre se nota un poco abultado, su rostro pálido, el sudor marcando su frente, por el cansancio, todo en ella gritaba vulnerabilidad. La observé con detenimiento desde el umbral de mi oficina, y cuando intentó incorporarse torpemente, sentí un nudo extraño en el estómago. Era un desastre andante y eso a mi no me gustaba.
—¿Qué hace un