Dante
Abrí los ojos lentamente, con la sensación de haber dormido profundamente. Me sentía extrañamente en paz. Al girar, veo a Antonella, estaba abrazada a mí, dormida con expresión serena. Me quedé unos segundos mirándola, en silencio, antes de apartarme con cuidado para no despertarla.
Caminé hasta mi habitación y solté un suspiro. Negué con la cabeza mientras me quitaba la ropa. Ayer me pasé de la raya. Hacía tanto tiempo que no bebía que terminé acostándome con ella. No me arrepiento, pero