Antonella
Habían pasado poco más de tres meses desde aquel encuentro con Dante… y no puedo evitar admitirlo: me alejé. Me alejé por miedo, por confusión, por no saber si aquello que viví aquella noche fue real o solo un espejismo de lo que deseaba sentir. Él nunca quiso hablar del tema. Nunca tocó una palabra de lo que pasó entre nosotros. Y yo... yo tampoco iba a recordárselo. Sé que es consciente de lo que ocurrió, pero no me atrevo a mirarlo y revivirlo con la voz. Porque sí, en ese momento