Emmanuel
Me asomé por el balcón y volví a ver a Rubí con el muchacho ese. Una maldita acidez se instaló en mi estómago. Con un puto genio en la cúspide llegué a la sala de profesores, saqué de la máquina dispensadora una botella con agua. Estaba a punto de ir por esa niña… ¿Para qué?
Desde esa noche no había vuelto a pasar nada, luego lo ocurrido con Gabriela, la amenaza, y ahora los preparativos de la boda de mi hermana, su embarazo. Tiempo no había tenido para mandarle un mensaje. «Tienes mie