Rubí.
Era el momento de nuestra boda, la marcha nupcial se escuchó, los pajecitos que fueron muchos ingresaron; Althaia, Oriana, Ivett fueron escoltadas por Emiliano y Manuel. En el interior de la iglesia esperaban nuestros futuros esposos; el mío se casaría por segunda vez. Mi padre me brindó su brazo para ingresar; iba a ser la primera por estar casada.
Luego ingresará Eugenia con José Eduardo, quien debe salir corriendo para entregar a María Paula de últimas, de tercera lo hará Gabriela al l