El GPS guió a Portia por calles cada vez menos iluminadas hasta que llegó a Marlowe Street.
Era exactamente como había visto en el mapa satelital—una zona semi-rural donde las casas estaban separadas por terrenos amplios, árboles viejos creando sombras largas bajo las pocas luces de calle. El tipo de lugar donde los vecinos no podían ver lo que pasaba en la casa de al lado.
El tipo de lugar perfecto para secretos.
Portia condujo despacio, buscando el número 847. Su corazón latía tan fuerte que