-Cuatro años atrás-
Portia recibió la llamada a las 2:17 AM.
Estaba soñando algo vago sobre su consultorio cuando el teléfono vibró violentamente en su mesita de noche. Número desconocido. Su instinto le dijo que contestara.
—¿Hola? —Su voz ronca de sueño.
—Portia. —Voz de Latham, pero diferente. Plana. Distante. Resignada—. Lo siento. No debería llamar tan tarde. Solo quería… despedirme.
Cada célula en el cuerpo de Portia se activó instantáneamente.
—¿Dónde estás? —Se sentó en la cama, ya buscando ropa con los ojos.
—En el puente. El Hawthorne. Es hermoso aquí de noche, ¿sabes? Nunca lo había notado. Las luces de la ciudad reflejándose en el agua.
Oh Dios. No. No esto.
—Latham, escúchame muy cuidadosamente. No hagas nada. Quédate exactamente donde estás. Voy para allá ahora.
—No. No quiero que me detengas. Ya tomé la decisión. Solo quería agradecerte. Por intentar ayudarme estos seis meses. Eres buena persona, Portia. Mereces pacientes que realmente puedan mejorar.
—Tú ESTÁS mejorand