Lyra
Desperté sola.
El sol era alto quemando mi rostro a través de la ventana de piedra Kael se había ido un vacío pesado se instaló a mi lado en la cama, no era solo la ausencia física era la desolación de la mañana después de una noche que lo había significado todo para mí y aparentemente nada para él.
Habíamos roto todas las reglas consumado el vínculo que nos hacía Mates y él me había dejado sin una palabra, sin una caricia de despedida.
Sentí una punzada de dolor físico y de una vergüen