Javier "El Tiburón" empujó a Luca a un pasillo lateral, alejándolo de la sala de interrogatorios. Los guardias de Noah ya estaban arrastrando al prisionero, que seguía riendo y escupiendo sangre, de vuelta a su celda. —¡Cálmate, Bellini! —siseó Javier, agarrándolo del brazo—. ¿Quieres que te metan en una celda junto a él? ¡Se acabó tu hora! ¡Hiciste lo que viniste a hacer! ¡Lo rompiste!
Luca se apoyó contra la pared fría, su pecho subiendo y bajando, su mano vendada goteando sangre fresca sobr