El Veneno del Padre
En la sala de visitas adyacente, Guillermo y Emilio observaban a través del cristal ahora transparente. Vieron a su padre, Noah, congelarse al verlos. Lo vieron mirar a Emilio, luego a Luca Bellini, y de nuevo a Emilio.
Y entonces, lo vieron reír.
No era una risa normal. Era una risa histérica, maníaca, un sonido sin alegría que helaba la sangre, incluso a través del grueso cristal. Vieron a su padre señalar a Emilio, luego a Luca, y aunque no podían oír las palabras exact