Hospital ABC, Toluca - UCIN. Esa misma tarde.
Luca Bellini no se había movido de la silla fuera de la nursería de cristal en horas. Había asumido la guardia, sus ojos fijos en la incubadora donde su nieto luchaba por cada respiración. Su teléfono vibró. Era Ricardo. —Emilio llegó bien al hospital. Está con su hermano. ¿Cómo... cómo va todo por allá? —Estable —dijo Luca, su voz ronca—. Sigue luchando. —Bien. Lombardi e Ivanka siguen en Valle, ¿verdad? Mis hombres están listos para... —No —lo int