POV. Amelia
Su crueldad me golpeó como un látigo invisible. Me quedé inmóvil, con el vestido todavía entre las manos, mientras sus palabras seguían resonando en mi cabeza, una y otra vez, cada una dejando una marca distinta. No era solo lo que decía, era la facilidad con la que lo hacía. Como si ya me hubiera reducido, clasificado, archivado.
Un adorno.
Un accesorio.
No una persona.
—Yo… —empecé a decir, pero la voz se me quebró antes de poder terminar la frase.
Me odié por ello. Odié que toda