POV. Amelia
La mañana había tenido algo de irreal, como un sueño suave del que no quería despertar. El olor a café recién hecho y a pancakes flotaba por toda la casa, envolviéndolo todo en una calidez que me hacía sentir a salvo. Suzie reía sin parar, con las mejillas manchadas de harina, orgullosa de “ayudar” aunque más bien estuviera jugando con la masa. Thomas, sentado en el borde del mostrador, hablaba sin respirar, enseñándole a Adrian cada uno de sus nuevos coches de juguete como si fuera