POV. Adrian
Nos despedimos con un apretón de manos firme, breve, cargado de un entendimiento que no necesitaba palabras. Él sabía lo que estaba en juego, no solo para los niños, sino para mí, para Amelia. Sabía que esto no era solo un caso, era personal.
Me alejé con el peso de esa certeza instalado en el pecho. El aire de la mañana era fresco, demasiado tranquilo para todo lo que estaba a punto de desatarse. Caminé hasta mi coche, cada paso marcado por una determinación silenciosa. No había ma