POV. Adrian
Esa mañana
El sol todavía no se había atrevido a asomar por el horizonte cuando el teléfono vibró sobre la mesita de noche, cortando el silencio denso del amanecer. A mi lado, Amelia dormía profundamente, su respiración suave y regular, su cuerpo relajado en un sueño que, con suerte, no contenía los demonios que la acosaban durante el día. La observé por un instante, mi corazón apretándose con una mezcla de amor y posesión que todavía me resultaba extraña. Nunca había pensado que se