Salimos de la habitación entre comentarios satisfechos y sonrisas profesionales. El equipo ya comenzaba a moverse con la soltura de quien siente el trabajo hecho, desmontando luces, recogiendo cámaras, pasando página. Sylvie hablaba por teléfono a unos metros, adelantándose al futuro, pensando en titulares, en fechas, en impacto.
Yo seguía atrapada en el presente.
Mis labios aún conservaban la sensación de los suyos, como si el beso no hubiera terminado del todo, como si mi cuerpo se negara a a