Estaba hecha pedazos. Tenía muchísimo frío; sentía que me estaba congelando bajo la intemperie de la noche mientras me sobaba mis propios brazos, intentando en vano buscar algo de calor, sin dejar de llorar un solo segundo. Me sentía completamente patética por llorar de esa manera mientras caminaba en mitad de la carretera solitaria.
Todos estos años... todos estos cinco años fueron como un sueño fugaz en el que viví con los ojos vendados. Nada de lo que creí era cierto. Recordé cuando éramos n