—¿Te crees muy interesante, Rosaura? ¿A dónde piensas ir si no es conmigo?
—Bueno... eso ya no es tu problema, Dominic.
Él alzó ambas cejas de golpe, fingió sorpresa por mi tono.
—¿Que ya no es mi problema? —Se lamió el labio inferior con fastidio y se acercó a mí con pasos lentos y pesados—. ¿Crees que me quedaré toda la noche rogándote aquí afuera? La única razón por la que te estoy pidiendo que subas es porque tu familia nos está mirando por la ventana, así que te voy a agradecer que no h