—¿Crees que a Dominic le gustará este reloj para nuestro aniversario? Rebecca soltó una risa incrédula. —Rosaura, llevas cinco años intentando que ese hombre te mire como antes. Fruncí el ceño. —Dominic solo está ocupado. —Claro —murmuró ella—. Tan ocupado que olvidó tu cumpleaños el año pasado. Bajé la mirada hacia el reloj de oro entre mis manos. —Este año será diferente. Rebecca suspiró, claramente cansada de discutir conmigo. —Como quieras, hermanita. —Disculpen, señoras, ¿les gusta este reloj? —¡Sí! Por supuesto, quisiera empacarlo para llevarlo. —Perfecto, permítame empacarlo; por favor, pase por caja para culminar con los detalles. Asentí y me dirigí a la caja, donde pagamos y salimos apresuradas por deseos de Rebecca. —¡Por fin! —Rebeca estiró los brazos—. Me estaba muriendo de aburrimiento ahí dentro. Solté una risa pequeña. —Bueno, ¿quieres comer algo? Rebeca miró por quinta vez su teléfono: —No, no, tengo una cita importante. Fruncí el ceño diverti
Leer más