140: Agobiado.
Las copas chocaban en aquel brindis, y los labios de Emma recibían aquella fresa con chocolate que Daniel le ofrecía para deleitarse. La sensualidad y el erotismo del momento, los envolvía a ambos en una atmosfera sexual de la que no querían escapar.
Emma se quitaba aquella bata de seda que cubría a su cuerpo solo vestido con una fina lencería de encaje que hizo que el corazón y la masculinidad de Daniel palpitaran fuertemente. Caminando hacia el jacuzzi exterior al que solo ella tenia acceso.