179: Su venganza.
—Tenia miedo, mucho miedo, pero estas aquí ahora…estás conmigo — respondió para luego mirarse a los ojos.
Viéndose fijamente y perdiéndose en la mirada del otro, Daniel besaba los labios de su amada agradeciendo al cielo el poder besarla una vez más. Aquel beso tan añorado, tan desesperado, transmitía aquella necesidad que sentían por el otro y el miedo que tenían de perderlo.
Sin embargo, aquel ansiado reencuentro no podía ser de color de rosa. Ambos, lo sabían. Separándose obligadamente de su