139: El amor.
Ambos hombres se miraron por un momento. En aquel entonces, Ernest había pedido a Bernard ayudarle con aquello; necesitaba encerrar a la pelirroja en prisión, no había deseado mancharse las manos con sangre, por encerrarla hasta que se pudriera, le había parecido una mejor opción, además, le aseguraría a la mujer el tener sufrimiento de por vida. Bernard, al comienzo no había estado de acuerdo, sin embargo, y siendo Ernest su mejor amigo, había aceptado hacerlo, y haciendo uso de su buen nombre