La anciana del Consejo dio un paso dentro de la habitación con el ceño fruncido y la mirada escudriñadora. El ambiente cargado de angustia, los sanadores murmurando entre sí, y el pálido rostro de Freya envuelto en lágrimas crearon el escenario perfecto para el golpe final.
—¿Qué está ocurriendo aquí? —demandó con voz áspera, dejando que el peso de su autoridad llenara el cuarto.
Uno de los sanadores se acercó con prisa y bajó la voz, pero no lo suficiente como para que los demás no escucharan: