75. Par de plagas
Alin jugaba concentrada en su habitación con algunas muñecas y cubos de colores. A pesar del desprecio y la frialdad de su padre, parecía más feliz y animada ahora que cuando vivía con su madre.
Luna asomó la cabeza por la puerta. La niña, al verla, sonrió de inmediato y corrió a recibirla con entusiasmo.
—¡Galletas! —exclamó emocionada al notar la bandeja en sus manos—. ¡Y con leche! ¡Me encantan!
—Pero antes, señorita... —Luna dejó la bandeja sobre la cama y se agachó a su altura—, necesito q