66. Posible aliada
—Papá, ¿mamá también vendrá con nosotros después? —preguntó Alin en el camino, jugueteando con las manos—. Se quedó muy triste sin nosotros.
—No, por ahora no —respondió él con frialdad—. Debes comportarte Romina, Alin. Nada de travesuras, o lo pasarás mal.
—¿Tú la quieres?
—¿Qué clase de preguntas son esas, Alin? —frunció el ceño—. Mejor quédate callada.
La niña se encogió en su asiento, entristecida. Su papá ya no era como antes: no la consentía ni le hablaba con cariño. Seguramente er