57. Mía esta noche
Medea se sentía abrumada por las emociones que estaba experimentando en ese momento. El reencuentro con Elian la había dejado alterada, y ahora Kaien se mostraba extraño, aunque no se apartaba del beso que le estaba dando.
Él la sujetó por la nuca y profundizó el beso, invadiendo su boca con la lengua, arrancándole un gemido que se tragó sin contemplaciones.
Desde que se había mudado a su mansión, no se habían vuelto a besar. Kaien no había osado cruzar ese límite otra vez desde que ella lo rec