43. Extrañas sensaciones
Kaien llegó rápidamente hasta su hija y la tomó en brazos, revisándola con desesperación. A simple vista no parecía tener ninguna herida.
—¿Qué ha pasado? —preguntó al joven Theodore—. ¿Le hiciste algo a mi hija?
—¡Me cortó el cabello, papá! —exclamó Nayla, aferrada a su cuello—. ¡Te dije que era malo!
—Theodore, ¿qué hiciste ahora? —lo reprendió Genoveva, apoyando las manos en sus hombros—. ¿Es cierto que le cortaste el cabello?
El joven negó con la cabeza, sin decir una palabra.
—¡Sí lo hizo!