44. Falsas promesas
Saphira no dejaba de sollozar en su habitación mientras sostenía aquel artículo con manos temblorosas. Su hija la observaba desde la puerta, asomando apenas la cabeza, con una expresión temerosa. Otra vez su madre había desordenado toda la habitación durante uno de sus arranques de celos.
—Mami...
—¡Alin, lárgate! —le gritó, girando bruscamente hacia ella con el rostro desfigurado por la ira—. ¡No quiero verte!
—No digas eso, mamá... —murmuró la niña entre lágrimas—. ¿Por qué estás así?
—¡Mira