12. Perdiendo poder
El personal estaba alineado en el salón, desde el jardinero hasta la encargada de la lavandería. Todos se miraban entre sí, desconcertados, sin entender qué ocurría. Rogelio permanecía al lado de Medea tras cumplir su orden, mientras Elian y su amante observaban la escena con nerviosismo y expectación.
—Están todos reunidos aquí por una razón justa y precisa —anunció Medea, alzando la voz—. Quiero informarles que están despedidos. Ninguno volverá a trabajar en mi mansión a partir de ahora.
Un m