11. Niña rebelde
—¿Mamá? —Alin tiró suavemente del vestido de su madre, quien seguía con la mirada fija en Medea y su padre, frustrada por no poder escuchar lo que conversaban. Lamentaba haber confiado en aquella sirvienta para espiar—. ¿Qué haces?
—Estoy ocupada —respondió sin mirarla—. Vuelve a tu...
Se interrumpió al voltear y ver a su hija. Una nueva idea cruzó su mente.
—¿Estás mirando a esa mujer? —preguntó la niña frunciendo el ceño—. ¿Por qué está bien? Dijiste que iba a morir, y que después seríam