Paula llegó a la mansión con el corazón latiendo más rápido de lo que podía controlar.
El ambiente elegante la envolvía, y mientras se unía a sus compañeras, sintió una mezcla de nervios y expectativa.
Las chicas estaban trabajando, y entre murmullos y risas, comentaban sobre el visitante inesperado.
—El señor Uresti está con otro caballero, bastante importante y muy atractivo —susurró una de ellas—. Es como una estrella de cine, ¡guapísimo! Tiene un porte elegante que no se ve todos los días.
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