El mundo de Paula se tambaleó en aquel instante como un castillo a punto de derrumbarse.
Un frío helado le recorrió la espalda, paralizando cada músculo, haciendo que hasta su respiración se volviera entrecortada.
Sus labios temblaban, incapaces de formar palabra alguna.
Frente a ella, Javier la miraba con los ojos abiertos de incredulidad, la mandíbula tensa, la mezcla de rabia contenida y algo más, algo que Paula no lograba descifrar y que la hacía sentirse aún más vulnerable.
Era como si el p